
asfalto denso que nunca frena,
ni deja respirar tan siquiera.
Pequeñas, medias y grandes tormentas
en días cenicientos de miseria,
lluvia ácida y eternas esperas.
Ecos tenues de una disidencia
se ahogan en la tráquea del sistema,
conciencia homogénea de impaciencia.
Un orden pulcro y normas rectas
trocean nuestras vidas en secuencias:
fotos de tiempo y notas de agenda.
Autómatas plenos de violencia,
de una insatisfacción enferma,
que muestran un poder sin sapiencia:
resultado de nuestra condena.
4 comentarios:
Todo real, salvo un detalle. No creo que la voz de la disidencia se ahogue en el sistema, más bien creo que queda disimulado en la cacofonía de los borregos.
Por cada disidencia hay, balando, un millar de barrigas contentas. "Pasavidas" que se limitan a rascarse cuando y donde les pica, sin pensar donde abandonan sus pulgas caducadas.
Creo que es muy acertada la elección de palabras, ya que le dan un ritmo infernal al texto.
Ya sabes que no soy muy amigo de la poesía.
Me alegro que de vez en cuando nos visites.
Saludos
Como Bolzano tampoco soy muy amante de la poesía, quizás porque esta es una amante difícil, infiel, que te abandona cuando menos te lo esperas y aparece en el peor de los momentos de tu vida.
La prosa en cambio es una compañera fiel, como la esposa cariñosa, carente de la pasión poética pero estable y racional.
Nos hacemos mayores y nos volvemos conformistas, pero de vez en cuando leer algo como lo que escribes hoy, nos devuelve a los años de juventud, a la rebeldía, a las barricadas y a los adoquines.
Un placer reencontrarte tan bien.
buena poesia :)
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