lunes 25 de enero de 2010

Sinfonía de hada rota


Corta el aire la lengua impresa:
jirones de maltrecha hiedra
caen cual puntas de aristas negras
en el lago inquieto de la tierra.

Murmullo velado en la niebla
cruza el rugir de la tormenta,
clamando a la orilla encubierta
la piedad de un hogar de arena.

Su eco resuena en la vereda
con un llanto de gotas secas
que apuñalan las rosaledas,
arrebatando sus defensas.

Atiende su canto muy quieta
tratando de descifrar letras
que en mudo mensaje revelan
un quejido a la eterna espera

de un sueño lúcido que alienta
a escalar colinas sedientas
de tejo y adormidera
que rasgan las alas abiertas.

Difícil vuelo a la libertad
si es negada su misma esencia:
anhelará otra primavera
mientras recibe su sentencia.

La luna tirita pimienta
y apaga las luces del alba:
a oscuras camina la ciega
abrazando sendas extrañas.

Rostros falsos, mentiras viejas,
son las nuevas prisiones del alma:
maquillaje de bella geisha
esconderá las hondas marcas.

Negación, sumisión y fiestas
llenarán por siempre su casa;
será la muñeca traviesa
que su audiencia le rogaba.

En carcajadas siniestras
renunciará a ser despertada,
destruyendo su cadencia
en un mundo de corazas.