jueves, 21 de mayo de 2009

Living in between


Posteo un antiguo poema que, en cierta medida, sirve de eco del momento que atravieso: un tiempo de lenta espera en una rutina gris e incertidumbre; horas amontonadas de soledad y reflexión; días sin fin de exigencias, carentes de afecto; latidos contradictorios que se debaten entre dos realidades y nuevas sendas que se abren ante mí.

La canción que acompaña esta composición en verso en un reciente descubrimiento que me ha servido para conectar con algún pedazo profundo de mi ser.

Espero que disfrutéis de esta nueva entrada.

No hay océano que abarque
La tristeza de mis ojos,
De niebla opaca y alambre,
Deshaciéndome en despojos.

Nostalgia alada de sangre
Tortura mi cuerpo roto,
Falto de la tierra madre,
De ternura y alboroto.

Alma divida en partes,
Viviendo entre un suelo y otro;
En uno, mis raíces grandes,
En otro, mi cielo hermoso.

No sé si esto es un pasaje
O un agujero sin fondo;
Quizás siempre fui inestable,
Quizás lo esperaba todo.

Ahora que busco un anclaje
Me sacude un terremoto
De emociones susurrantes,
De silencios vanidosos.

No sin lágrimas atlantes
Combato mis miedos rojos,
Sin aliento, desafiante,
En la sombra donde moro.

Mi arma, un viejo almanaque,
Con salmos tejidos de oro:
“Soledad, mi antigua amante,
A tu oscuro saber torno”.



http://www.youtube.com/watch?v=oRFq7BtQF7U

6 comentarios:

tanitera dijo...

Precioso... y muy explicativo del momento, como siempre. Yo creo que para describir los míos necesito una novela entera, no sé si daría para una trilogía... o quizás sería una sptilogía... que no tengo tiempo de escribir ahora.

ahorayo dijo...

Un poema muy bello, es increíble como las palabras más sencillas pueden conmover de esa manera...

Que sepas que te acompaño en esta espera y que cuentes conmigo en el momento del cambio. Sabré permanecer a tu lado en esta transición de tu vida.

Bolzano dijo...

Precioso poema, preciosa canción.

Creo que en estos momentos todos estamos un poco en esa espera que no llega a si fin. Es triste decirlo, pero las baterías cada día cuestan más de cargar y se nos quitan las ganas de hacer cosas y por descontado de leer o escribir que es lo primero que el sabio celebro deja de lado en momentos como estos.

Un abrazo.

Andreu Romero dijo...

Las malas épocas no duran siempre, ahí están nuestros abuelos para corroborarlo. Saldremos de esta. A los jóvenes (bueno, no sé si empezar a considerarme "algo más que joven" con 23 tacos ya) también nos ha tocado una dictadura. Lo malo es que el dictador es sutil, invisible, incorpóreo y omnipresente, y no es posible matarlo a "ginchones" (voz tordesillana que significa pústula o grano purulento; palabreja que usamos en casa ¬¬), ni tampoco que muera de viejo. Tal vez muera por desgaste, pero el caso es que pasará, está claro. Hay que resistir. Con dos cojones y un tanga. Como Leónidas.

Vicent dijo...

Las esperas son difíciles para alguien acostumbrado a luchar los momentos de espera son sombras de tristeza, pero para alguien acostumbrado a esperar son igualmente terribles los momentos de lucha y las eternas batallas como es mi caso. La vida llena y la vida vacía terminan por plantear los mismos problemas.
Para que la espera sea más liviana a ver que te parece este proyecto de poema:
Cuando la amarga lágrima de nostalgia
se asomó a la ventana de su ser
una mano en el hombro notó
llena giró y no había nada
pero cuando volvió al espejo
no encontró la humedad,
ni la amargura,
ni un recuerdo del ayer
que le atrapara.
Un fantasma se llevó
su última lágrima
a través del espejo brillante
al que llama ordenador.
Saludos desde la luz
palabras de una pantalla
amigos electrónicos
de una a dos
donde se escurren las tristezas
hasta una isla soleada
por la amistad y el amor.

Amigos en las olas
de datos en la red
saludan a tu blog
bañando las playas de los comentarios:
ya no estas sola
aunque sólo se escuche tu voz.

Los días son largos
y llenos de agujeros
donde esperan las batallas,
pero antes del sueño
el solaz de las olas
en la playa sin ondas
llamada Internet.

Mr.X dijo...

Amar y ser amado, vivir entre dos mundos, poder decir lo que pienso, sentir que aún siento; no dejarme morir..., aún no estoy muerto.

Es lo que se me ocurre después de leerte.
Un beso.