“En medio del camino de la Vida…
dijo Dante, su verso se convierte:
en medio del camino de la Muerte.
Y no hay que aborrecer a la ignorada
Emperatriz y reina de la Nada.
Por ella nuestra tela está tejida,
y por ella en la copa de los sueños vierte
un contrario repente: ¡ella no olvida!”
- Rubén Darío-
La raza humana ha pasado siglos intentando dominar a la Naturaleza por el desconcierto, temor e incertidumbre que le provoca la incomprensión de su rostro oscuro, tempestuoso e incontrolable. Se ha negado a caminar por los misterios ocultos en sus profundidades, ha cerrado los ojos a sus, a veces, incómodas realidades y ha quebrantado sus leyes con resultados irregulares. Unas veces, su vientre maternal ha preferido soportar los golpes y ha hecho la vista gorda; otras, sin miramientos, ha desplegado toda su fuerza y sabiduría ancestral, demostrándonos las razones de su hegemonía y recordándonos quién controla las reglas del juego creación-destrucción.
Actualmente, nos encontramos y me encuentro en uno de esos momentos en que toca limpiar la casa, sacar los trapos sucios y restaurar un delicado equilibrio sistémico. Las pruebas que sustentan esta percepción y afirmación nos llegan cada día a través de las noticias públicas y privadas. El panorama no resulta alentador, pero, nos guste o no, no tenemos derecho a cuestionar la bondad o maldad de las consecuencias. Estamos recogiendo los frutos de nuestro infantilismo y necesidad de protagonismo, disfrazado de evolución y autosuficiencia. Ya es tarde para arrepentirse o llorar. Sólo nos queda levantarnos y adaptarnos a este nuevo giro de la rueda, con humildad.
En mi caso particular, tras intentar crear durante meses un espacio individual de recogimiento, reflexión y aprendizaje a placer, lejos de todo recuerdo de un pasado efímero y de lazos que pudieran entorpecer mis necesidades y anhelos, he comprendido que resulta absurdo negar y desterrar lo acontecido, pues forma parte de mí, ha determinado en cierto modo mi presente y parte del futuro que está por llegar. He decidido que, aunque no entienda los motivos ni la dirección de ciertos acontecimientos, es más sabio observar y seguir caminando por la senda establecida para mí, no a través del espejismo proyectado por las necesidades de desarrollarme según ciertas expectativas. Se acabaron las negaciones, los aplazamientos, las huidas, las máscaras y corazas que tapan mi verdadera naturaleza y me aíslan de mis aliados, las obsesiones que me llevan a derrochar energía en asuntos intrascendentes. Cada camino es único, pero ni es independiente, ni exige andarlo en solitario ni tampoco aliarse. Cada tramo o etapa exige unas condiciones y recursos diferentes. No obstante, hay ciertas actitudes, aptitudes y habilidades que conviene llevar en la mochila para sobrevivir. Si no están, es preciso ir forjándolas, con paciencia y mucha dedicación. La influencia de otros viajeros a menudo resulta provechosa, a pesar de que no conocemos el alcance de la misma hasta pasado un buen trecho e incluso tiempo después de que nos abandonen, por una circunstancia u otra.
En mi vida, en las últimas semanas/meses, he perdido de vista algunos rostros, algunos momentáneamente, y otros, de repente y para siempre. Eso me ha hecho valorar más cada segundo y me ha permitido reajustar prioridades. Hemos de concienciarnos de que somos eternos caminantes, pero estamos de paso por este mundo sin saber cuándo concluirá nuestro viaje. De modo que sólo nos queda dejarnos llevar, vivir cada experiencia intensamente, tratar de extraer el mayor número de aprendizajes de calidad posibles y, al final, dar gracias por haber tenido la oportunidad de pertenecer a una red de hilos interconectados, a un universo de variables y posibilidades infinitas, eternamente sorprendentes y enigmáticas.
8 comentarios:
Querida amiga Elisabetha, esas mismas reflexiones han pasado por mi cabeza en estos últimos días y mi novia bien sabe de ellas, pues ha sido sobre quién las he descargado, jeje. Es cierto que este camino está plagado de opciones y que no siempre será igual en cada tramo ni según que circunstancias, actitudes y aptitudes tengamos en cada momento. Lo cierto es que, a pesar de todo, lo importante es no desfallecer ni perder el ánimo, sin negarnos los a veces necesarios instantes de reflexión. Personalmente, espero poder seguir forjando aquello en lo que he fijado mi objetivo y crecer, siempre crecer. Así, espero lo mismo para ti. Un fuerte abrazo y cuídate mucho. Besos.
Cada uno es lo que es y ha traído a este mundo las herramientas que ha traído. A lo largo de la vida nos vamos haciendo con cientos de nuevos artilugios, pero al final, siempre se resuelven con los mismos instrumentos.
Vive, sufre, disfruta, pero ante todo: respira.
En mis manos las reglas y cartabones, los alicates y el pie de rey, el destornillador y una llave del 7, pero al final todo se resuelve con un cacho de celo y unos golpes de martillo.
De lo mío todo lo puedo, de lo externo todo lo intento y lo que llega, sin apenas un aviso, a aguantarme y si me tira ya me levantaré luego.
En cuanto a los demás, ayudo si puedo y si pueden me ayudan. Nada exijo, todo ofrezco menos mi libertad. Aunque al final siempre sigo cautivo de mis propios sentimientos, por qué tendría que serlo también de mis pensamientos.
Ánimo, fuerza, pero, de tanto en tanto, un poco estoicismo tampoco biene mal.
Ya no recuerdo cuántas veces me he planteado lo mismo que publicas. Y algunas veces el miedo, otras la tranquilidad de lo conocido, otras las transgresión mal entendida, me han llevado a caminar por una senda en la que a veces no me siento cómodo, pero en la que tampoco me siento incómodo del todo, por lo que antes comentaba.
Sería genial trazarse el Camino sin más y hacerlo porqué sí, peró es complicada aunque algunos lo consiguen.
PD: El erizo estaba bueno, pero quizás es demasiado para mí, jajajaj. Soy más de salado que de dulce.
Un abrazo.
Camins... que ara s'esvaeixen...
camins... vora les estrelles...
camins... que ja són nous
Qué sabiduría más puedo aportar yo aparte de la que ya han puesto nuestros amiguetes blogueros. Solo lo que ya sabes: el oso pardo mallorquín siempre estará ahí...
;)
Los caminos nos llevan lejos. Tan sólo podemos esperar un día que mirando hacia delante también veamos el principio. Un beso, niña, a ver si parlem.
Nada de lo que hagamos variará un ápice el devenir del mundo...
Disfruta, sufre, trabaja, aprende, vive y muere... sin darle a nada de esas cosas demasiada importancia.
Publicar un comentario en la entrada