- ¡Montse! ¡Cuánto tiempo! ¿Vienes a por algún capricho jugoso, o qué?
- ¡Hombre, Jordi! Pues mira, es que me he levantado con antojo de castañas y una buena barra de pan de pueblo…- responde mientras escruta la bolsa que porta éste- ¡Anda! Pero si te me has adelantado. ¡Vaya pinta tiene esa barra que llevas!
-Tócala, mira qué consistencia…Ya no hacen pan como este en casi ninguna parte.
- Sí…seguro que está bien blanquita por dentro, para mojar donde haga falta y no dejar ni gota…
- Más que para mojar…¡ para rellenar! ¡Fíjate qué fuet! Ya quisieran pillarlo los de Casa Tarradellas…
- Pero bueno, bribón, ¡sí que vas bien surtido! Ese espetec está para comérserlo enterito…
- Pues nada, mujer, no es cuestión de dejarte con las ganas. Te invito a la masía, así recordamos viejos tiempos y disfrutamos de estos manjares de la naturaleza.
- ¡Qué amable, Jordi! Eso sí, déjame poner a mi el postre, que ya te encargas tú del plato fuerte. ¡Unas uvas bien dulzonas, señor Thierry!
- ¿Está segura de que no prefiere mis ciruelas? Están maduritas. No encontrará fruta con más sabor.
- No, no, señor Thierry, he dicho uvas. De las moscatel, por favor.
- Vaya, Montse, qué uvas más apetitosas…No sé si podré esperar a probarlas…
- Ya sabes lo que reza el dicho sobre lo bueno…- contesta guiñándole un ojo.
Una vez pagado el producto, Montse y Jordi se fueron a disfrutar de los placeres del campo, dejando al pobre Thierry suspirando, sin entender el motivo. Mas nunca supo el buen frutero que la bacanal que imaginaba no fue tal pues, con el ansia de darse al vicio, el joven Jordi le echó “oli” a la butifarra, en lugar de al fuet, enriqueciendo otra miga que no fue la del pan. Y no quedó ahí la cosa, porque del susto a Montse se le salieron las uvas del continente, dando lugar a una nueva receta de cuyo nombre prefiero no acordarme.
* Un homenaje a Ardilla Roja y al arquetipo catalán

Dibujo por cortesía de Andreu Romero (Chiropteran)
5 comentarios:
Creo que ya tenemos temita de inspiración para meses ^O^.
Me parece que hay "ingredientes" de sobra para posibles continuaciones: sobrasadas, leches de tigres, productos de calle cascajuelos, culos de grandes felinas... No hay que ignorar el enorme abanico de filias humanas, desde el cariño a los chopos hasta extrañas habitaciones y calabozos que esconde la gente en sus casas. Y eso sin tener que entrar en la temática de las obras pictóricas... xDDDDD.
Jajajaaj, lo que yo digo, que nos hemos despertado y ahí que tocar todos los palos (ui, he dicho palo...).
El texto de Ardilla era como más profundo, pero el tuyo es genial por lo jocoso. He sonreído durante todo el texto y Andreu tiene razón, tenemos tema para explotar. A ver si me viene la vena y escribo algo por el estilo.
PD: No veas con el comentario que me has dejado. Mil gracias por currártelo tanto. Son pequeñas lecciones, o si quieres, aprendizajes que vienen muy pero que muy bien.
Jejejeje... ingenioso sin duda. Se me hizo la boca agua mientras lo leía, no sé si por la hora (cercana a la comida) o por lo suculento de la presentación. Esas uvas debían estar deliciosas. Gracias por sacarme una sonrisa en el día de hoy, que falta me hacía. Besos.
jajajajaja que gamberros que sois jajajajaaa.
Muchas gracias a los dos!!!
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